En los últimos años, el consumo de agua de mar isotónica ha ganado popularidad como una práctica vinculada al bienestar. Pero ¿qué tan seguro y beneficioso es realmente?
El agua de mar isotónica es agua de mar diluida con agua dulce hasta alcanzar una concentración salina similar a la del plasma humano. A diferencia del agua de mar natural —cuyo alto contenido en sales puede provocar deshidratación y otros efectos adversos—, la versión isotónica busca un equilibrio que la haga más adecuada para el consumo humano.
Argumentos a favor
Quienes defienden el consumo de agua de mar isotónica destacan que contiene una amplia gama de minerales y oligoelementos (magnesio, calcio, zinc, entre otros) que podrían ayudar al equilibrio mineral del organismo. Algunas tradiciones y prácticas de salud natural la han utilizado como apoyo para la remineralización y la hidratación.
Las preocupaciones
Sin embargo, la seguridad es un aspecto clave. El agua de mar puede contener contaminantes derivados de vertidos industriales, productos químicos agrícolas o subproductos de desinfección. Según Grote et al. (2022), estos compuestos pueden tener efectos negativos en la salud humana si no son eliminados mediante procesos de filtración y purificación adecuados.
Además, la evidencia científica es aún insuficiente para recomendar el consumo regular de agua de mar isotónica como estrategia de salud. No existen ensayos clínicos de gran escala que respalden sus beneficios de forma concluyente.
Lo que recomienda la ciencia
- Precaución ante todo: si se decide consumir agua de mar isotónica, debe ser siempre tratada, filtrada y certificada para garantizar su seguridad.
- No sustituir el agua potable: el agua de mar isotónica no reemplaza la hidratación con agua segura y de calidad.
- Consulta médica: antes de incorporarla a la dieta, especialmente de forma habitual, es recomendable hablar con un profesional de la salud.
Conclusión
El agua de mar isotónica despierta interés por su composición mineral, pero también plantea riesgos que no deben pasarse por alto. En este momento, la mejor estrategia es adoptar una visión crítica y cautelosa, esperando más investigaciones científicas que avalen sus posibles beneficios y asegurándose siempre de consumir productos tratados y seguros.
📚 Referencias:
Grote, M., Von Gunten, U., Karanfil, T., Tegtmeier, S., Khalanski, M., Ziegler, G., Croué, J.-P., Polman, H., Escher, B. I., Hahn, J., Jenner, H., Kim, D., Werschkun, B., Zhang, X., Manasfi, T., Höfer, T., Boudenne, J.-L., Quack, B., Jiang, J., & Linders, J. (2022). Inputs of disinfection by-products to the marine environment from various industrial activities: Comparison to natural production. Water Research, 217, 118383. https://doi.org/10.1016/j.watres.2022.118383
Van Acker, E., De Schamphelaere, K. A. C., Vanhaecke, L., Huysman, S., Asselman, J., De Rijcke, M., & Janssen, C. R. (2021). Phycotoxin-Enriched Sea Spray Aerosols: Methods, Mechanisms, and Human Exposure. Environmental Science & Technology, 55(9), 6184–6196. https://doi.org/10.1021/acs.est.1c00995
Pfister, C. A., Cardini, U., Mirasole, A., Montilla, L. M., Veseli, I., Gattuso, J.-P., & Teixido, N. (2023). Microbial associates of an endemic Mediterranean seagrass enhance the access of the host and the surrounding seawater to inorganic nitrogen under ocean acidification. Scientific Reports, 13(1). https://doi.org/10.1038/s41598-023-47126-4

